Nunca había entendido porqué las necesidades sexuales de los hombres y las mujeres son tan diferentes entre sí.
Nunca había entendido todas esas idioteces de que las mujeres son de venus y los hombres de Marte. Y nunca había entendido porqué los hombres piensan con la cabeza y las mujeres con el corazón.
Pero una noche mi esposa y yo nos fuimos a la cama. Y bueno, empezamos a acariciarnos, el inevitable agarre de chichis, el trasero, y todo lo demás.
La cuestión era que ya estaba lista y en ese momento, me dice: “Ahorita no tengo ganas mi amor, y tan sólo quiero que me abraces!”
Sacado de tu mundo virtual
Escrito por vidzer 